Periódico escolar

Salón del manga


Este viernes 16 de noviembre, hemos ido de excursión al salón del manga, al que ya he ido anteriormente. Durante el viaje en autobús hacia infecar, pasé todo el tiempo escuchando canciones de un grupo de música coreano llamado “BTS”, mientras compartía la emoción que sentía de ir a este lugar con algunas compañeras de clase.

Una vez cruzada la entrada me sentí como en casa, vi a mucha gente haciendo cosplay y me divertía comentándole a mis compañeras de viaje quiénes eran los personajes y de qué anime. Yo hice cosplay de mi personaje de anime favorito Izaya Orihara, del anime Durarara!!.La primera parada fue el pabellón 5, que era el de la Comic-Can, ahí pude encontrar una gran variedad de estands repletos de posters, libros, dibujos, figuras de acción, etc. Además, había cúpulas de cristal esparcidas por el pabellón con distintas figuras y estatuas de Juego de Tronos, el Señor de los Anillos, Star Wars y demás series; además de construcciones con Legos.

Este pabellón estaba dividido en varias partes, había partes de exposición, venta, un escenario para charlas, una zona sobre Disney y una barra de comida; además de esto, hay una parte central en la que puedes hacerte fotos con la espada de Excalibur y el trono de Juego de Tronos. En la zona de Disney hay una pequeña exposición de figuras de los dibujos animados más famosos creados por esta empresa además de otros artículos.

Por otro lado, detrás de unas barras había mesas en las que podías jugar a Yu-gi-oh! y se podía ver algunos carteles con información bastante interesante por toda la sala sobre historias y relatos antiguos.

A continuación, pasamos al pabellón 7, el principal y más grande; el cual tenía muchas cosas de mi interés. Primeramente, yo fui con la idea de encontrar algo relacionado con Durarara!!, y para esto, me embarqué en una odisea con el fin de conseguir lo que venía buscando. Al ir acompañada de personas que no tenían el mismo nivel de interés que yo en este tipo de cosas, tuve que acelerar mi paso, y no fui tan capaz de mirar con detalle los primeros estands. Aun así, al preferir después ir despacio y dejarlas ir por delante de mí, empecé a encontrar cosas interesantes y muchas otras que me recordaron a otras personas. Había una gran cantidad de artículos especiales de Harry Potter, como varitas, colgantes con logos, almohadas, etc.

Al proseguir con mi aventura, me di cuenta de que la mayoría de los estands estaban todos en el mismo lugar; como el de Just Dance
, un juego que consiste en bailar lo mejor que puedas, que estaba al lado de un puesto de granizados que sabían muy bien.

Continué a paso lento concentrándome en cada objeto que veía, pasé por muchas tienditas repletas de figuritas y mangas ordenados de una manera tan perfecta que parecía el cielo. Aun así, cada vez que preguntaba: “Perdone, ¿tiene algo de Durarara!!? Recibía la misma respuesta: “No, lo siento”; y poco a poco empezaba a pensar que nunca encontraría nada, al igual que el año anterior. Llegué hasta el final de la planta alta, la parte en la que se hacen los concursos de k-pop y karaoke, y aún seguía sin nada; incluso me topé con una tienda de anime a la que voy de vez en cuando en la avenida de Canarias. En un puesto, encontré un mantel totalmente lleno de chapas de todos los tamaños, y ahí me dejé la vista buscando una de ellas que fuera de mi interés.

Viajando de puesto en puesto, viendo tazas y paredes llenas de posters, comencé a sentir la decepción hasta que pregunté en un estand la misma pregunta que llevaba repitiendo todo el día, pero esta vez la respuesta fue diferente: “Tenemos chapas”; y esa simple frase hizo que la alegría floreciera en mí nuevamente.
No contenta solo con esto, decidí continuar buscando para encontrar algo más, y me propuse ir al principio del recorrido otra vez. Al caminar durante un rato vi una tienda muy interesante que hacía figuras con impresoras 3D, y no me di cuenta de eso hasta que vi las impresoras, que estaban en funcionamiento en ese momento. En mitad de mi recorrido de vuelta, me encontré con otra de mis compañeras, y compartimos la emoción del momento mediante gritos que difícilmente se podrían considerar lengua española; aun así, conseguimos entendernos entre nosotras. Mientras tanto, otra de mis acompañantes me seguía a todas partes como alma en pena, probablemente cansada de mi persistente naturaleza al enfocarme tanto en una búsqueda que parecía inútil. Hasta que, por alguna razón del destino, mi mente me ordenó alzar la mirada, y gracias a que hice caso a mi mente, pude encontrar un llavero de Izaya que por poco me quitó el aliento de la sorpresa. Intenté expresar esta emoción a mi compañera, pero parecía dudar de como un “trozo de plástico” podía causar tales sentimientos; a pesar de eso, le dejé quitar parte del plástico que lo recubría, por soportarme durante todo el viaje de regreso. Mis acompañantes partieron, y yo decidí volver al primer estand de todos, ya que no conseguí prestarle la atención necesaria por ir con prisas. Al llegar ahí, se hizo la luz; en medio de una gran cantidad de mangas, ahí estaba el de Durarara!! y no solo uno ¡sino tres! Había llevado dinero suficiente, y aunque no soy una persona de gastar mucho, decidí comprármelos, porque sentía que me lo merecía (y seis días de cuidar a mi hermano compensarían el dinero perdido).

Una vez satisfecha, me dirigí a la planta baja en busca de mis acompañantes perdidas, para comentarles mi gran hallazgo. Me encontré ante una larga fila de ordenadores, que definitivamente eran mejores que el mío, y consolas de todos los tipos; estaba en la zona de los “gamers”. Había muchas consolas y juegos antiguos, incluso algunos que recuerdo haber jugado de pequeña.


No solo había videojuegos, también vi numerosos puestos de manualidades y diversas actividades: un puesto de papiroflexia, un puesto para hacer pociones (Harry Potter), un puesto de pulseras, uno para pintar… ¡Daban hasta clases de japonés!
Uno de estos puestos captó mi interés, era de un juego de mesa oriental, me acerqué y el hombre amablemente nos explicó a mí y a unos niños a jugar. El juego parece llamarse “Go”, y sería capaz de continuar hablando sobre ello, pero podría durar unas cuantas páginas, y esta no es la historia indicada para eso.

Después de caminar durante un rato, finalmente encontré a mis compañeras, y tras comentarles la gran noticia de mi hallazgo, decidimos dividirnos para investigar lo máximo que pudiéramos en el poco tiempo que nos quedaba. Yo quería reencontrarme con mi “amigo” el orco, con el cual tuve un pequeño enfrentamiento hacha vs navaja el año pasado, pero desgraciadamente no empezarían los combates ficticios hasta después de que nos fuéramos. Decidimos entonces hacer el recorrido de la planta baja de vuelta, que estaba lleno de puestos con dibujos y joyería, además de un estand que llamó mi atención, ya que estaba compuesto enteramente por libros. Al acercarnos, el dueño del puesto nos recibió muy amablemente y mientras yo observaba los libros que estaban expuestos, nos mencionó que él mismo los había escrito. En seguida mi forma de ver aquellos libros cambió, es todo muy distinto cuando tienes al autor delante de ti. Después, nos mencionó que si queríamos nos podía comentar algo sobre los libros, y yo drásticamente cambié de postura a una de atención completa y exclamé: “¡Comente!”. En mitad de las explicaciones sobre sus libros, que parecían bastante interesantes, la profesora de Literatura Universal apareció por nuestra derecha y pareció percatarse de que estábamos recibiendo una breve descripción sobre estos libros por parte del propio autor. Ella se mostró interesada al igual que nosotras, y me emocioné al escuchar que uno de aquellos libros podría formar parte de nuestra biblioteca en el instituto, o nuestro club de lectura (de momento sin nombre alguno) en algún momento. Tras esto, pasé a compartir algunas de mis vivencias y hallazgos con la profesora, y también un profesor de Lengua; que al igual que yo, parecían bastante interesados en los mangas y la cultura oriental. Ambas mostramos los mangas que habíamos adquirido, ella me enseñó dos que parecían bastante interesantes, sobre todo el de La Chica a la Orilla del Mar; yo, en cambio, le hablé sobre los tres mangas de Durarara!!que había comprado, y comenté por encima el tema de estos; aunque me quedé evidentemente con ganas de comentar más cosas (me daría para un comentario de texto).
A continuación, me paré en un último estand que atrajo mi curiosidad por los bonitos adornos con los que estaba adornado, y seguí hasta salir de la planta baja; eso sí, con dos tarjetas de unos ilustradores y editores que encontré en el camino. Finalmente, se acercó la hora de irse y (nuevamente escuchando k-pop durante todo el viaje de vuelta en autobús) observé más cuidadosamente todo aquello que había comprado; excepto el granizado, que evidentemente, ya no podía mirar. Y así termina una odisea por el salón del manga, en la mente de una fan.




Fin

Briana Suárez Cruz (1.º Bachillerato de Humanidades)

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